Un tarjetón renovado

Traduccion: Juan Pablo Sans

¿Cuándo fue la última vez que vimos un tarjetón presidencial sin las tarjetas de AD,  Copei,  MAS y URD? ¿De repente en por allá en el siglo XIX?

Pues bien, eso es exactamente lo que presenciaremos este 7 de octubre.

Como podremos recordar, el interminable tejemaneje acerca de la Tarjeta Única fue resuelto con una evasiva “Tarjeta Unitaria” que los partidos de la MUD tenían total libertad de decidir si la adoptaban o no.

Al final, todos los principales partidos de la era puntofijista entre los 17 partidos que se adhirieron a la opción de la Tarjeta Única, mientras los partidos que han tenido un papel protagónico desde 1999 (UNT y PJ) prefirieron no adherirse.

Desde mi punto de vista, el resultado es inesperadamente positivo, pues quienes voten por Capriles no tendrán que toparse con la (hasta ofensiva) imagen de la cara del candidato junto al símbolo de AD en el tarjetón. Así, la Mesa da un paso adelante en el lento y vacilante progreso de hacerle entender a la gente que, quiérase o no, es un partido político, y que los restos de AD, Copei, el MAS y otros partidos de la Cuarta, son en realidad facciones dentro de ese partido.

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Memo a los Tricolores

De: Quico T. y Juan N.
Para:
Comando Tricolor
Asunto:
Acto de proclamación de Henrique
Archivar bajo:
Consejos no solicitados

Estimados/as,

Somos panas, y entre panas las cosas se hablan claro: el evento de ayer fue un triunfo político, mancillado por un fracaso escénico.

Desde el domingo estamos jugando en las Grandes Ligas. A este nivel, lo visual es importante, quizás hasta sea lo más importante.

Pero lo bueno es que los errores que observamos son muy fáciles de corregir:

  1. Micrófonos demasiado grandes y colocados tan altos que le tapaban la cara al candidato. Con los  micrófonos, el tamaño es importante: mientras más pequeños, mejor. (Fíjense aquí, y aquí.)
  2. Iluminación que forzaba al candidato a alzar el texto para poder leer su discurso, y dificultaba levantar la vista para dirigirse al público.
  3. Faltaba un Teleprompter.

Lo ideal es que los elementos escénicos hagan sentir cómodo al ponente. Ayer se notaba que Henrique estaba incómodo, y eso limita la efectividad del mensaje.

Al margen de estos asuntos técnicos, está el tema de las habilidades oratorias de Henrique. Todos entendemos que dar un discurso formal no es su fuerte, y eso no es el fin del mundo.

Pero algunos de los problemas que evidenciamos se pueden resolver con un poquito de entrenamiento. No hay que ser Martin Luther King para saber dejar una pausa y permitir que el público aplauda. No hay que ser Cicerón para saber que el ritmo le pone el énfasis al discurso.

Son cosas que se aprenden … pero sólo si alguien – preferiblemente un profesional – te las enseña.

Fíjense además que el Teleprompter ayuda con el asunto del ritmo, porque le entrega esa decisión al operador del equipo.

No hay que equivocarse. Sabemos que la cultura política venezolana es demasiado jalabola con la gente influyente para hacer este tipo de crítica. Por eso nos preocupa que si no lo oyen de parte nuestra, de repente no lo oyen  y punto.

Quedan ocho meses para mejorar estos puntos. Tiempo hay. Pero no tanto.

La cuenta regresiva

Dentro de un año estaremos eligiendo nuevo, o viejo, Presidente. Y creo que este escrito de Laureano Márquez merece ser reproducido en su totalidad:

Cuenta Regresiva, por Laureano Márquez

Es imposible dejar de lado que hoy comienza la cuenta regresiva de este gobierno. Las cuentas regresivas siempre entusiasman. La vida misma es una cuenta regresiva en la que nos espera la meta inevitable. Las metas apasionan. La verdad es que Venezuela ha pasado en este tiempo por uno de los periodos más raros y desquiciantes de su historia: por primera vez vivimos el intento de construcción del comunismo (o de destrucción del capitalismo, como se quiera ver) y nunca en nuestra historia se habían amasado fortunas tan grandes, algunas, incluso, hasta trabajando decentemente. Nunca en nuestra historia había ingresado tanto dinero por concepto de riqueza petrolera y de todas las oportunidades que el país ha malgastado en esta materia, esta luce como la más perdida de todas, por las magnitudes derrochadas sin resultados trascendentes. Nunca habíamos tenido un gobierno tan desastroso con tanta popularidad. Nunca antes se había culpado tanto al pasado desde uno de los gobiernos más largos de nuestra historia, que después de 12 años todavía encuentra responsable de todo a los antecesores, olvidando que ya es su propio antecesor. Nunca antes se había reunido tanta gente incompetente en la administración del país y eso ya es mucho decir.

En fin, en los últimos tiempos nos hemos convertido, en muchos aspectos en el país de “nunca jamás”.

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